El modelo, los sueños, el sueño

Es el sabor de tierra que tanto conozco, vuelve a recordar lo lejos que estoy de lo humano, lo indiferente que la vida se siente cuando la camino.
Es respirar gravilla a cada momento, el aire no es aire es un ahogo que a cada momento me pide un respiro más allá de la vida.
No sueño con vivir para siempre, sueño con vivir para mi a cada momento, lejos de las costumbres enfermas de ser un modelo de hombre perfecto, el que sale en las noticias, en las novelas, en los periódicos, en las estúpidas conversaciones, estúpidas en las que niñas con poco cerebro y mucho detalle describen de pies a cabeza a su príncipe azul.
Quiero ser el hombre imperfecto que desgarra mis entrañas a cada momento gritando ¡Existo!...lejos de las críticas quiero vivir mis propios sueños, no los impuestos, que no son los míos si no los de otro, más imperfecto pero más aceptado socialmente, él sueña con dinero y poder, yo sueño con ser.
Cada vez que escucho tus sueños ambientados en castillos de princesa me enfermo, me siento violado, violas mi inteligencia, violas mi conciencia.
Cada vez que escucho tus gritos por ser alguien real, muero por dentro, al saber que soy solo un chiste de tragi-comedia al lado de los sueños de alguien normal, trágica por lo imposible, comedia por intentar que se realice.
Pero la verdad prefiero ser el chiste de otros que piensan que vivir es seguir un camino de oveja, que morir y sentir que viví siendo el reflejo de lo que los demás veían en mi.
Por Daniel Echeverry
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